lunes, 31 de julio de 2017

Viajé al centro del mundo ( Día 5 )


Día 5: Adiós Ciudad colonial.


Era nuestro último día en la capital del Ecuador, y nuestro check out era a medio día. Así que debíamos levantarnos temprano y hacer nuestra ruta pertinente en busca de un nuevo salón de onces o cafetería. Y lo encontramos, por la avenida Guayaquil, El restaurante “la Tradición” tenía los precios justos y el espacio necesario para albergar bastante gente. Además de eso estaba casi lleno, eso nos dio ‘buena espina’ para entrar a desayunar. El tiempo estaba medido, así que no lo podíamos desperdiciar, aún hacía falta comprar un par de recuerdos, y encontramos el lugar perfecto. En la esquina de la catedral de quito hay un par de locales comerciales que se llaman “Galería Ecuador Gourmet” allí es el paraíso de PACARI, encuentras de todos los tipos y sabores, también venden semillas, peluches y demás chucherías bonitas. La señorita que nos atendió nos habló sobre PACARI y su aporte al campesino ecuatoriano, también nos contó sobre un tour a la finca de PACARI  donde se puede apreciar todo el proceso para elaborar el mejor chocolate del mundo. El Tour se hace un sábado y tiene un valor de $50 por persona. Este incluye transporte y comida. Después de comprar como mil cajas de chocolate y mil más, debíamos ir por comida, ya que el viaje de vuelta era demasiado extenso.


Galería Ecuador Gourmet





Con un par de tostadas para el viaje debemos ir hasta la estación alameda y tomar el Trole-bus hasta el parque el ejido y allí hacer transbordo hasta el terminal Carcelén del norte, el pasaje como ya era habitual, nos costó $0.25 y la ruta fue muy corta, más o menos 15 minutos hasta nuestra parada. En el terminal Carcelén todo es muy diferente, esta todo señalizado y esta ordenada la zona de vendedores, (En el terminal de Tulcán era muy desordenado y no había nada señalizado.)  Pagamos un poco más de lo que nos costó el pasaje de Tulcán a Quito, exactamente 20 centavos más por persona. Según ellos era un impuesto o algo así.




5 horas y dos películas después nos encontrábamos en el terminal del Tulcán tomando un taxi para llegar a la frontera, pero esta vez en migración Ecuador y en migración Colombia nos demoramos tan solo 40 minutos. Ya eran eso de las nueve de la noche y buscábamos un carro que nos llevara al terminal de transportes de Ipiales para continuar nuestro viaje hacia Cali. Solo una última ojeada al letrero del puente internacional Rumichaca me lleno de nostalgia y citando al legendario Exterminador “Yo Volveré”.

Terminal de transporte terrestre Carcelen

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Alcanzamos al último bus que iba hacía la ciudad de Cali, aunque algo incomodos intentamos descansar. 

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